Aunque en principio estaba previsto usar las casas del fundador Luis Aguilar y Eslava en la Placeta, finalmente éstas se vendieron para la instalación del Monasterio de Agustinas Recoletas. Descartado ese emplazamiento, la primera Junta de su Patronato, encargada de cumplir la voluntad del testador acordó, con el consentimiento de los albaceas y herederos, la compra de un edificio en 1689 para la instalación del Colegio.
El edificio que finalmente se iba a dedicar a Colegio de Artes y Teología había sido reformado y ampliado, hacia 1613, por el doctor D. Gerónimo de Leyva, canónigo de la Catedral de Sevilla, quien lo dejaría en testamento a la Compañía de Jesús para la instalación de un colegio de dicha Orden. Sin embargo, los jesuitas no se decidieron a construir el Colegio y en el año 1645 vendieron dicho edificio a Dña. Leonor de Moscos y Rojas, esposa del 11º Conde de Cabra, para la instalación de un convento de monjas, que tampoco llegaría a cuajar.

Era la denominada “Casa Grande” que hoy constituye la parte noble del inmueble del Instituto, al que después se le fueron agregando edificios contiguos. Lo más notable del edificio actual del Instituto de Aguilar y Eslava es su portada, labrada en 1613 por el cantero prieguense Luis González Bailén. Se trata de una fachada realizada en mármol rojo y negro. La parte baja está adintelada y formada por un orden compuesto por dos parejas de columnas flanqueando la puerta principal. Por encima de levanta un balcón rematado con frontón partido y curvo. En mayo de 1694 se modificó el remate del balcón, añadiéndose una hornacina con la imagen de la Purísima Concepción, patrona del Real Colegio, y los blasones iguales a los lados del balcón que representa las armas de la familia del fundador.
La portada del Instituto se sitúa abierta a una plaza del mismo nombre del centro, proyectada en 1933 por el arquitecto Luis Berges Martínez. En el centro de la plaza se encuentra la fuente monumento levantada en honor del fundador con un busto realizado en piedra, obra del escultor egabrense Antonio Maíz Castro.

El Patio de Cristales
En el interior del Instituto destaca el armonioso y solemne patio claustral con dos plantas y doble arcada sobre columnas toscanas, y denominado “Patio de Cristales” por la montera de vidriería decorada que la cubre, obra de los Talleres de los Hermanos Maumejean de Madrid de 1931. Este patio porticado se utiliza tradicionalmente de forma múltiple para distintos actos académicos, conciertos, conferencias y exposiciones. Alrededor de este patio se encuentras las principales dependencias históricas como la Dirección, Secretaría, Biblioteca, aula de Agricultura, de Geografía, de Matemáticas, el gabinete de Física y Química, Sala de Profesores, antigua Capilla y algunas clases.

La restauración de la montera vidriera, en julio y agosto de 2021, está contada en Conservación-restauración de la vidriera artística del Patio de Cristales.




El entorno
El histórico edificio de la Fundación e Instituto Aguilar y Eslava se encuentra ubicado en la plaza del mismo nombre en la esquina de las calles Santa Ana y Pepita Jiménez, frente a la actual parroquia de los Remedios, que fuera antigua ermita de la Soledad y Santa Ana. Muy cerca se encuentra el Paseo Alcántara Romero, la Plaza de Toros y la Parroquia de Santo Domingo.
Aunque actualmente la zona está totalmente urbanizada, cuando se construyó se encontraba en las afueras de Cabra, que poco a poco fue creciendo. En la misma plaza se ubica el Hostal Guerrero que fue una de las antiguas pensiones usadas por algunos profesores y alumnos en la época en que se mantuvo abierto el Real Colegio como residencia de estudiantes. Todavía algunos de los antiguos alumnos cuando vienen a visitar el Instituto, quieren alojarse en este hostal para recordar sus tiempos juveniles.
El Colegio Virgen de la Sierra es otro de los edificios próximos al nuestro, siendo uno de los colegios de educación infantil, primaria y secundaria más antiguos de Cabra, cuyo alumnado realiza el Bachillerato en nuestro Instituto.

