Fundación Aguilar y Eslava · Cabra, Córdoba

La muerte en los papeles del Archivo Histórico Aguilar y Eslava

2026

Datos de la exposición

FechasDel 5 al 30 de noviembre de 2026
LugarSala patrimonial del Museo Aguilar y Eslava
OrganizaFundación Aguilar y Eslava · Archivo y Biblioteca Históricos
ComisaríaAntonio Ramón Jiménez Montes, Mercedes Lama Serrano, José Julio Mesa Vera y Guillermo Lozano Osuna
ColaboraAyuntamiento de Cabra, IES Aguilar y Eslava y Centro de Estudios Vargas y Alcalde, con José Luis Osuna (Caché), Moisés Blanco y Aioze R. Trujillo. Patrocina: TdCO · Tanatorios de Córdoba

El archivo nos ofrece cómo afrontaron la muerte nuestros antepasados: guarda lo que los vivos hicieron con ella. Durante siglos, morir fue un acto público que se preparaba y se contaba por escrito. El testamento disponía del alma y de los bienes; el sermón de honras hacía de la muerte de un rey una lección para todos; la esquela la anunciaba a los vecinos, y el Colegio regulaba las misas por el fundador, los colegiales y los catedráticos y hasta el último detalle del entierro de su patrono.

«La muerte en los papeles» recorre esos papeles en cinco ámbitos, con documentos del Archivo y la Biblioteca Históricos Aguilar y Eslava que van del siglo XVI al XX. Es una exposición doble: los originales, del 5 al 30 de noviembre en la sala patrimonial del Museo Aguilar y Eslava, y esta muestra virtual, que crece durante todo el mes en esta página y en las redes de la Fundación. Cada cartela de la sala lleva un código QR a su ficha, aquí debajo.

Cómo visitarla

  • En la sala: Museo Aguilar y Eslava, sala patrimonial (planta baja), Cabra (Córdoba), del 5 al 30 de noviembre de 2026. La entrada al Museo está en la calle Pepita Jiménez, 4.
  • Entrada libre a la exposición durante todo noviembre.
  • Horario, el del Museo: jueves y viernes, de 18:00 a 20:00; sábados, de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 20:00; domingos, de 11:00 a 14:00.
  • Inauguración: jueves 5 de noviembre, a las 18:00 h.
  • Visitas de grupos y guiadas, con cita en info@aguilaryeslava.org.
  • En la red: una pieza cada lunes, miércoles y viernes de noviembre, aquí y en las redes de la Fundación.

I · Disponer el alma: los testamentos

El testamento era el primer acto ante la muerte. En él se encomendaba el alma, se elegía sepultura, se fundaban misas por la propia salvación y se repartían los bienes. En Cabra, tres últimas voluntades dieron vida a instituciones de la ciudad.

1679

Testamento de don Luis de Aguilar y Eslava

La muerte del fundador hizo nacer el Colegio: en su última voluntad dispuso la fundación de un colegio de Artes y Teología bajo la advocación de la Purísima Concepción, que hoy lleva su nombre. «Mando digan por mi anima diez mil misas del que la Yglesia rrezare…», empieza una de sus cláusulas.

OtorgadoTestamento «in scriptis», Carcabuey, 24 de enero de 1679, ante Domingo Trassierra
Copia1694, por el escribano Diego García de Martos
SignaturaES.14013.AFAYE/F1.01.01//0001

1763

Testamento de don Gil Alejandro de Vida e Hidalgo

De este testamento, de 177 páginas, nacieron las Escuelas de la Obra Pía.

Otorgado1763, ante el escribano Juan de Heredia Sandoval
OriginalArchivo Histórico Provincial de Córdoba
Copia1763-1770
SignaturaES.14013.AFAYE/F1.03.01//0001

1885

Testamento de don Manuel de Vargas y Alcalde

Mecenas y catedrático, da nombre al Centro de Estudios Vargas y Alcalde, donde hoy se guardan el Archivo y la Biblioteca de la Fundación. Donó una buena relación de fincas, con las que la Fundación pudo mantener el Colegio y, sobre todo, mejorar el Instituto desde los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, y también parte de su biblioteca personal.

Otorgado9 de octubre de 1885, ante el notario Rafael González del Río
SignaturaES.14013.AFAYE/F1.01.02.03.18//0001

II · La muerte predicada: honras y sermones

Cuando moría un rey, el reino entero lo lloraba. Ciudades, catedrales y conventos celebraban honras fúnebres ante un túmulo solemne, y el sermón se imprimía después para que llegara más lejos.

1598

Sermón de fray Agustín Dávila en las honras de Felipe II

En la portada, la Muerte carga con el ataúd y la pala sobre un montón de calaveras, una con la tiara del papa. Su cinta advierte: «Nemini parco qui vivit in orbe», no perdono a nadie que viva en el mundo, una frase clásica de las danzas de la Muerte y de los triunfos de la Muerte de la Edad Moderna, que recuerda que la muerte iguala a todos. Es el grabado del cartel de la exposición.

En la página de al lado termina otro sermón por el mismo rey: «pues nos llevó a Philipo segundo, nos dexe a Philipo tercero».

PredicadoValladolid, 8 de noviembre de 1598
ImpresoSevilla, Francisco Pérez, 1599
SignaturaES.14013.AFAYE/F1.02/1524.14

1611–1613

Las honras de la reina Margarita de Austria

La reina murió en 1611, con veintiséis años, y su muerte se lloró en todo el reino. La Biblioteca guarda cinco sermones de sus honras, de la catedral de Sevilla a Tenerife.

Catedral de SevillaManuel Sarmiento de Mendoza, 1611 · ES.14013.AFAYE/F1.02/1524.15
Casa de la ContrataciónAlonso de la Serna, 1612 · ES.14013.AFAYE/F1.02/1524.20
San Francisco de SevillaDamián de Lugones, 1612 · ES.14013.AFAYE/F1.02/1524.17
MarchenaDionisio Guillén, SJ, 1612 · ES.14013.AFAYE/F1.02/1524.18
La Laguna (Tenerife)Antonio de Lucena, OP, 1613 · ES.14013.AFAYE/F1.02/1524.19

1697

Oración fúnebre en las exequias de doña Catalina Antonia de Aragón

Fray Francisco González, de la Orden de los Mínimos, la pronunció en las solemnes exequias de la duquesa, celebradas en la iglesia parroquial de Lucena el 30 de marzo de 1697, y la dedicó a su hijo, el duque de Medinaceli, entonces virrey de Nápoles.

ImpresoCórdoba, Francisco Antonio de Cea y Paniagua
SignaturaES.14013.AFAYE/F1.02/1229.04

III · Por las Ánimas: sermones manuscritos

Noviembre era el mes de las Ánimas del Purgatorio. Con novenas y misas se pedía por los difuntos, y desde el púlpito se recordaba a los vivos que su oración podía aliviar a los muertos.

Siglo XIX

Sermones para las Ánimas

Tres sermones manuscritos para las novenas y misas de Ánimas, de la colección que conservamos de predicadores (frailes de distintas órdenes y presbíteros seculares). Muestran cómo se hablaba de la muerte en la ciudad: no ante la nobleza sino ante los fieles y devotos de las Ánimas.

«Tales son los sermones que desde la cárcel del purgatorio os dirigen continuamente las almas de los fieles difuntos», dice uno de fray Josef del Puerto.

Anónimo1802 · MS.SM087
Fray Josef del PuertoHacia 1798 · MS.SM066
Fray Josef del PuertoHacia 1800 · MS.SM065

IV · Papel de luto: esquelas y recordatorios

Del púlpito, la noticia de la muerte pasó al papel impreso. La esquela, con su orla negra y su cruz, se repartía por las casas o se publicaba en el periódico; el recordatorio, con una estampa y una oración, se guardaba en el misal.

1924–1928

Esquelas de La Opinión

El alférez Mariano Jaquetot Serrano (así lo publicó el periódico; el apellido era Jaquotot), del Grupo de Regulares de Alhucemas, «falleció cristianamente en el Hospital Militar de Ceuta a consecuencia de heridas recibidas en función de guerra». La guerra de Marruecos llegaba así a las casas de Cabra.

Junto a ella, las del primer aniversario de Julián Aguilar y Garrido (1927) y de su hijo Mariano Aguilar y Linares (1928), que invitaban a las misas por el difunto. Fueron padre y hermano de Julián Aguilar Linares, uno de los fundadores de la Cooperativa Olivarera.

PeriódicoLa Opinión, el semanario de Cabra desde 1912
Númerosn.º 649 (24-VIII-1924), n.º 779 (20-II-1927) y n.º 849 (24-VI-1928)

1893–1941

Esquelas y recordatorios del Archivo

La esquela de Alfonso XIII, que murió en el exilio, en Roma, el 28 de febrero de 1941, el recordatorio de doña Carmen Giménez Flores, vizcondesa de Termens, que falleció en Cabra el 3 de enero de 1938, con sus jaculatorias y su oración por la difunta; la esquela del primer aniversario de don José del Carpio y Montilla, arcipreste de Cabra, fallecido el 15 de agosto de 1893, que «ruega a V. se sirva asistir a las solemnes honras en sufragio por su alma», y el recorte de la de Juan Valera, el escritor egabrense, publicada en El Imparcial el 19 de abril de 1905. Son algunas de las referencias a la muerte que se conservan en las «cápsulas del tiempo» de nuestra biblioteca histórica.

V · Cuando moría el patrono: la muerte en el Colegio

El Colegio regulaba la muerte como regulaba la vida. Lo mismo que se decían misas por el fundador, los colegiales y los catedráticos, también se estableció un ritual para los patronos. El 5 de abril de 1779 enterró al entonces patrono de sangre, Antonio de Vargas y Varáez, y quedó recogido cómo se hizo para que sirviera de norma.

1779

«Modo de concurrir los colegiales a los entierros de los patronos de sangre»

Antonio de Vargas y Varáez, patrono de sangre como pariente más cercano del fundador, murió el 4 de abril. Al día siguiente, a las ocho de la mañana, los colegiales fueron a rezarle un responso; después, cuatro de ellos, con la beca en forma de luto, llevaron el cuerpo hasta el convento de Santo Domingo. Debajo, el texto entero.

Fecha5 de abril de 1779
DocumentoLibro n.º 8 de recepciones y salidas de los colegiales, ff. 44-45 v.

En el expresado año de mil setecientos y setenta y nueve, en el día cuatro de abril murió don Antonio de Vargas y Varáez, patrono de sangre de este colegio, por pariente más cercano del señor fundador de dicho colegio, alguacil mayor de esta villa de Cabra y regidor de su Ayuntamiento; y al día siguiente se hizo su entierro a el cual concurrió todo el colegio en la forma siguiente:

Como a las ocho de la mañana, salieron todos los colegiales en comunidad para la casa del difunto, precedidos por Don Francisco de Paula Quesada, catedrático en propiedad de Vísperas en Sagrada Teología, sustituto en la Cátedra de Artes, presidente y vicerrector de dicho colegio. Habiendo llegado a la dicha casa, entraron los colegiales en la sala en donde estaba el cadáver y se le rezó en comunidad un responso; después fueron entrando en la sala en donde estaban los dolientes y habiéndoles dado el pésame, estuvieron sentados un poco de tiempo; y para dar lugar a que entraran y se sentaran las personas de distinción que iban a la misma sala a usar de la misma atención, estuvieron dichos colegiales en ella solamente un breve espacio de tiempo.

Llegada la hora del entierro, cuatro regidores sacaron el cadáver hasta la puerta de la casa, por haber sido el difunto uno de los regidores del Ayuntamiento de esta villa y desde la puerta de la casa tomaron cuatro colegiales el cadáver y lo condujeron hasta la iglesia y convento de Santo Domingo, con este orden:

Inmediato al preste seguía la comunidad de colegiales con las becas puestas en forma de luto, según el estilo de los colegios y seminarios de la Ciudad de Granada; en medio de la comunidad iba el cadáver conducido por cuatro colegiales, sin interpolación de otra alguna persona, y remudándose los colegiales conductores del cuerpo en la forma que les prevenía el catedrático presidente. A la comunidad se seguía todo el resto de acompañamiento de todos los sujetos distinguidos del pueblo, así seculares como eclesiásticos, seculares y regulares, y prelados de las religiones, cerrando dicho acompañamiento don Francisco de Vargas y Varáez, hermano del difunto, llevando a su lado derecho a el corregidor de esta villa y a el lado izquierdo a el rector de este colegio. Mientras duró el oficio de sepultura asistieron junto a el cadáver diferentes colegiales y los restantes se mantuvieron en la iglesia hasta que se concluyó el dicho oficio: y después se vinieron todos a la casa del difunto con todo el resto del acompañamiento en la forma que se acostumbra en los demás entierros de personas distinguidas. Y se advierte también que, por haber sido el difunto regidor, cuatro regidores condujeron el cadáver desde el medio de la iglesia hasta el lugar en donde fue sepultado.

Libro n.º 8 de recepciones y salidas de los colegiales, ff. 44-45 v. · Transcripción del Centro de Estudios Vargas y Alcalde

Siglos XVIII–XIX

El catafalco

Un paño de difuntos de los siglos XVIII o XIX, —cedido por José Luis Osuna (Caché)—, y el ataúd —realizado por Moisés Blanco— que refleja la sencillez que mostraba la pobreza evangélica y un acto de penitencia final, recrean cómo podía ser el velatorio de un colegial, de un catedrático o del propio patrono en el Colegio.

Junto al paño, Caché ha recreado una antigua corona de flores en negro y el bonete del difunto, como solían usarse en los cortejos fúnebres. Sobre el ataúd solía ponerse un crucifijo o un cuadro con la devoción del difunto: aquí, la Virgen de las Angustias, un antiguo óleo del siglo XVIII que pudo estar en el cuarto rectoral.

Créditos

Comisariado: Antonio Ramón Jiménez Montes, Mercedes Lama Serrano, José Julio Mesa Vera y Guillermo Lozano Osuna.

Organiza: Fundación Aguilar y Eslava · Archivo y Biblioteca Históricos. Colaboran: Ayuntamiento de Cabra, IES Aguilar y Eslava y Centro de Estudios Vargas y Alcalde, con José Luis Osuna (Caché), Moisés Blanco y Aioze R. Trujillo. Patrocina: TdCO · Tanatorios de Córdoba.

Diseño, fotografía y vídeo: Guillermo Lozano · guillermolozano.com. Fotografía: Mariano Roldán · marianoroldanfotografias.com.

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