Granadino de nacimiento e ingeniero agrónomo de profesión, De la Maza quedará para la historia financiera como uno de los artífices de CAJAMAR, la entidad surgida en el año 2000 como heredera de las cajas rurales de Málaga y Almería.
El decidido apoyo al sector agroalimentario fue unas de las señas de identidad de la gestión de Luis de la Maza, que ya antes de llegar a la presidencia de la Caja Rural de Málaga se había curtido como ingeniero agrónomo realizando y dirigiendo proyectos de plantas de aderezo, almazaras, mataderos, fábricas de piensos, explotaciones ganaderas o instalaciones de riegos. Su dedicación al mundo rural le llevó a ser nombrado en 2007 Colegiado de Honor del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Andalucía.
De la Maza, valoró de forma muy importante los contenidos del Museo Aguilar y Eslava y del Museo de la Pasión de Cabra, de los que subrayó su originalidad y singularidad, y especialmente valiosos los relativos al patrimonio histórico educativo.




